La ONU alerta del fin del mundo

Poner en valor la ingente tarea que está desarrollando la Organización de Naciones Unidas en la protección del medio ambiente, es de justicia.

La ONU sabe que cada encuentro internacional de gobiernos que organiza para la protección del planeta es una oportunidad de cambio. Quizás, una de las últimas. De hecho, recientemente ha declarado que ya sólo disponemos de tres años para tomar medidas que puedan limitar el calentamiento global, sin que los efectos de éste sean ya irreversibles.

Durante el siglo XXI, la ONU ha anunciado que las catástrofes naturales van a ser constantes, y que las inundaciones y sequías extremas, junto a los incendios forestales, llegaran a duplicarse.

También ha explicado que, si en estos tres años no reducimos la emisión de dichos gases y, con ello, la huella que el ser humano está dejando sobre el planeta, el mundo pasará a ser inhabitable para cualquier forma de vida, incluida la nuestra.

Por eso, la ONU, en su reciente resolución del 28 de julio del 2022, quiso dejar claro el reconocimiento del derecho que poseen las personas a disfrutar un medio ambiente sano y a una naturaleza que asegure la vida saludable y sostenible para las generaciones futuras.

Fue sólo una nota de atención sobre lo que se avecina. El problema es que no es posible conseguir proteger medioambientalmente el planeta si no hay una unión internacional de todos los países. Esto no va de ideología política. No va de izquierdas o de derechas. Tampoco de meter miedo gratuitamente o de amenazar con el apocalipsis final. Esto va sólo de sentido común, de lógica y, si me lo permiten, de supervivencia.

Sé que es fácil pensar egoístamente que, aunque nosotros ya estemos sufriendo las consecuencias de todo esto, las más dramáticas las sufrirán generaciones venideras y que, para entonces, ya estaremos muertos, pero, cuidado, viendo lo rápidamente que están avanzando los cambios, quizás, todavía nosotros mismos y nuestros hijos, lleguemos a sufrir algunas de las peores.