
Con la música como pasión y el salvar vidas como vocación, Armando Cano Aguilar “K-1” combina su trabajo en el Cuerpo de Bomberos de Ciudad Juárez con el arte del hip-hop, y comparte su historia en el documental “Revbels”.Después de vivir en medio de la violencia y perder algunos amigos, hace siete años el fronterizo decidió “escupir” lo que sentía, veía y vivía y para crear letras vivenciales, por lo que está convencido de que la música también puede salvar vidas.“K-1” es uno de los personajes del hip-hop que muestra el documental financiado por el Municipio de Juárez con el objetivo de demostrar que el arte puede ayudar a empoderar a las personas y convertirse en una resistencia contra la violencia.“¿Quién está haciendo algo? El rap es guerra y nace como una libertad de expresión hacia la opresión”, señaló el artista en el filme de una hora y media que fue presentado la noche del sábado ante los propios artistas, sus familias y el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, quien dijo estar convencido del enorme talento que tienen los juarenses, quienes aprovechan sus capacidades para enviar un buen mensaje a la juventud.En el video producido por Gerardo “Freeman” Medina y Gilberto Mauricio y dirigido por Valeria Guerrero, también participaron Ricardo Hernández “Zeklos”, como diseñador; Eduardo Manzano “Pok 37” en la producción musical, y 35 raperos.El objetivo es que artistas y líderes sociales compartan su pasión por el break dance, el rap y el grafiti en escuelas primarias y secundarias de Ciudad Juárez, a través de cómo el arte ha cambiado sus vidas y las de otras personas.El documental inicia en el exterior de la Sala de Arte Germán Valdés ‘Tin Tan’, con un recorrido por la cultura musical de Ciudad Juárez, desde los pachucos y los cholos, hasta el rap actual, destacando cómo el clima extremo y la violencia han marcado a los jóvenes de la frontera, quienes pese al panorama se rebelan para llevar su propia dirección.“Pok 37”, Miguel Medrano, Miroslava Venegas, Ricardo Hernández, “K-1”, Teresa Almada Mireles, Antonio Blanco, Ricardo Medina Herrera, “Freeman” y Erick Barraza López forman parte de los personajes que cuentan sus historias con el propósito de promover el hip-hop en la ciudad.La activista Teresa Almada Mireles, directora de la asociación civil Centro de Asesoría y Promoción Juvenil (Casa), narra cómo por medio de talleres de música y arte desde 1994 combate la violencia entre la juventud de Juárez.“A principios de los 90 todavía era muy fuerte el tema de los barrios, de las pandillas, no podías pasar de un lugar a otro”, por lo que la alternativa fue crear batallas de break dance en las calles para evitar los enfrentamientos directos.También se trabajó en legitimar el grafiti como una forma de expresión de los jóvenes y las pandillas; además de crear cabinas de grabación para utilizar el rap como una herramienta para que pudieran sacar todo el enojo y todo el resentimiento, pero también los sueños, relató.Antonio Blanco “Ablah” de La Tenda de Cristo, también utiliza el rap como una forma de reinserción social de jóvenes con problemas con la ley y prevención de uso de sustancias.A través de la música, el rapero promueve el diálogo, la inclusión y el empoderamiento, con ayuda del acompañamiento emocional.Aunque estudió Ingeniería, en el baile “Freeman” encontró el sentido de para qué nació, compartió el juarense quien ha representado a esta frontera en diferentes partes del mundo y desde hace 17 años imparte talleres comunitarios a niños, niñas y adolescentes de la ciudad.Al término del video, el alcalde dijo estar muy emocionado de ver todo el bien que el arte puede hacerle a la juventud y destacó que es importante que el documental sea difundido y llegue a los NNA y jóvenes porque resalta lo positivo de Juárez.

