
Vendedores de autos usados de La Curva de la Carlos Amaya convierten dicha avenida en un cuello de botella al apoderarse de los carriles de extrema derecha para parar sus carros y ahí ponerse a venderlos.
Las unidades americanas se encuentran estacionadas tanto en los carriles de oriente a poniente como en los de poniente a oriente, cortando la circulación y el libre tránsito para los guiadores.
Esto a su vez ha generado accidentes viales en cruces que son utilizados indebidamente para dar vuelta en “U”, como la Nahoas, al estar muy reducido el espacio para que los automóviles puedan circular.
A pesar de que las autoridades les han ordenado mover sus carros, los vendedores hacen caso omiso y a los pocos minutos vuelven a pararlos en uno de los carriles, como si se tratara de propiedad privada.
Esta situación se agrava aún más a la altura de donde se encuentra el mercado de segundas conocido como El Hoyo, donde incluso los peatones tienen que arriesgarse para poder cruzar la avenida Carlos Amaya.
“A cada rato chocan aquí porque los carros no se alcanzan a parar, también ahí donde está ese retorno, los carros no alcanzan a dar vuelta porque está muy reducido el espacio y si le pegan a los carros de los vendedores, estos hasta quieren golpear a la gente”, dijo Luis, un vecino de la colonia Azteca.
En un recorrido por el lugar se pudo constatar esta problemática, la cual se agrava en horas pico, cuando aumenta el tráfico de ruteras y de camiones de transporte de personal por dicha vialidad.
A su vez, también invaden calles aledañas a esta avenida, como la Mayas, Tlahuicas, Otomíes, entre otras, impidiendo la libre circulación por toda esta zona, lo que genera embotellamientos.

