‘Por él dejamos nuestras casas’

Chihuahua— La noticia sobre la detención de Nicolás Maduro sacudió no sólo a Venezuela, sino también aquí, ya que miles de venezolanos que viven en la ciudad celebraron el arresto.

Familias que llegaron a la ciudad en los últimos años, huyendo de la crisis política y económica, recibieron ella información con una mezcla de emociones: alivio, esperanza, incredulidad y también prudencia.

Para muchos migrantes asentados en la capital, Ciudad Juárez y Delicias, el anuncio significó revivir años de frustración, pérdida y separación familiar.

“Uno siente alegría, pero también miedo de ilusionarse demasiado”, comentó un profesionista que llegó al estado en 2019 y hoy trabaja en el sector de servicios. “Ya hemos visto antes anuncios que no cambian nada en la vida real”. indicó.

Entre la comunidad, la reacción más común ha sido la celebración contenida. Algunos reconocen que la figura de Maduro simboliza para ellos el inicio de una etapa marcada por el colapso económico, la escasez, la migración forzada y la persecución política.

“Para nosotros no es sólo un político, es el motivo por el que dejamos nuestra casa”, explica una madre que vive en la capital y que mantiene contacto diario con parientes que siguen en Venezuela.Sin embargo, junto a la esperanza también hay incertidumbre. Varios coinciden en que la detención, por sí sola, no garantiza un cambio inmediato en su país.

“No sabemos qué va a pasar después, quién va a gobernar, si realmente habrá elecciones libres o si la violencia va a empeorar”, señala otro migrante. La experiencia de años anteriores les ha enseñado a desconfiar de soluciones rápidas.

En grupos de WhatsApp y redes sociales donde conversan venezolanos que viven en Chihuahua, los mensajes aumentaron desde ayer.

Algunos compartieron frases de celebración, banderas venezolanas y expresiones de alivio; otros pidieron calma y recordaron que el futuro del país aún es incierto. También hubo quienes expresaron preocupación por familiares que podrían quedar atrapados en un escenario de inestabilidad.

Para muchos, la noticia reabre la posibilidad de regresar algún día.

“Mi sueño sigue siendo volver cuando Venezuela sea un país normal”, dice un ingeniero que llegó a Ciudad Juárez tras cruzar varios países de Sudamérica. “Pero no voy a tomar decisiones hasta ver hechos, no palabras”.

Por ahora, el sentimiento dominante es de esperanza cautelosa. Nadie quiere repetir el ciclo de expectativas rotas.

“Ojalá sea el inicio de algo bueno”, resume una mujer que estudia en Chihuahua. “Pero ya aprendimos que, para nosotros, la libertad siempre ha tardado más de lo que prometen las noticias”.