
El bullicio de expectativas y emociones inundaba el aire mientras el Auditorio Nacional se preparaba para una noche única e inolvidable con José Madero. Es la segunda ocasión que pisa este escenario en su carrera como solista, otro dato a resaltar es que exactamente en el 2006 en estas fechas se presentaba con PXNDX por su gira del disco Amantes sunt amentes.
Fue la primera de dos partes del Giallo Tour, un concierto que prometía dividir la experiencia en dos sets diferentes, y la energía en la sala se palpaba con cada minuto que pasaba.
El reloj marcaba poco después de las 8:30 cuando las luces comenzaron a ceder ante la silueta del músico sobre el escenario. El lugar, como era de esperarse, estaba abarrotado, cada asiento ocupado, cada rincón colmado por seguidores ansiosos de vivir esa noche mágica que lo han seguido desde que estaba en la agrupación PXNDX.
No pasó desapercibido el cambio en la madurez de sus álbumes, algo que se reflejaba en la expectativa del público que aguardaba con ansias el inicio del espectáculo.
Con el telón levantado, la atmósfera estalló en júbilo cuando los primeros acordes de “Quita esa cara” llenaron el recinto, sumergiendo a todos en la esencia de la noche. Todo se tiñó de color mostaza, un homenaje al disco que marcaba la pauta para la velada. El rugir de los fans resonó con cada acorde, cada palabra, conforme recorría su repertorio, no muy diferente a lo que también ha presentado en festivales.

