Taylor Swift se ha consolidado en los últimos años como un referente feminista para muchos fans e incluso para los medios de comunicación, pero hay académicas que consideran que su discurso, centrado en mujeres blancas y de clase media-alta, se queda a medio gas, ya que no incluye a todas las mujeres.
En los últimos años, la artista ha construido un notable imperio musical, y parte de la prensa así como sus seguidores destacan su faceta empresarial como algo “empoderador” y “feminista”, por ser una mujer que ha logrado generar una gran riqueza con su trabajo.
“Eso es el nivel superficial, porque estás viendo a una mujer empoderada que ha roto muchas paredes para llegar donde está. Pero cuando indagas más allá de la superficie y ves lo que hace por las mujeres negras, indígenas, de color, las que no son privilegiadas o las LGTBI, piensas que quizá todo eso puede ser una ‘performance”, expresa a EFE, Paola Zamperini, profesora del programa “Estudios de género y sexualidad” de la Universidad de Evanston, en Illinois.
La imagen de Swift como referente feminista se intensificó en 2017, cuando se unió al movimiento ‘MeToo’ -iniciado a raíz de los abusos sexuales cometidos por el productor de cine estadounidense Harvey Weinstein-, así como por su denuncia contra el DJ de radio David Mueller, al que demandó por acoso sexual.

