
En medio del dolor y la impotencia de su familia, este domingo a mediodía, el niño Eithan Daniel S. H., de un año y seis meses, fue sepultado en el Panteón Jardines del Recuerdo.
Una pequeña tumba en la Sección Infantil del camposanto fue el destino final del pequeño Eithan Daniel, cuyo cuerpo desnutrido y lacerado permaneció durante 13 días sin poder recibir las exequias fúnebres, mientras las autoridades investigaban su muerte.
No pasó mucho tiempo cuando descubrieron que fue arrojado por su propia madre, Vianey Esmeralda H. G., presunta responsable de su muerte, en un saco de ixtle en el Kilómetro 27 el pasado 10 de marzo, pretendiendo ocultar su culpa, tras haberlo golpeado salvajemente en la cabeza.
El silencio imperó durante el sepelio. Desde la salida del cortejo fúnebre de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, donde se le ofició una misa de cuerpo presente a las 11 de la mañana, hasta su llegada al panteón, prácticamente toda la comitiva acompañó a la familia de Eithan Daniel en respetuoso silencio, el cual solo fue roto por los propios tíos de Eithan, quienes desde una camioneta reprodujeron el corrido compuesto en honor al niño, “Vuela alto, pequeño”, el cual fue difundido en redes sociales.
“En Ciudad Juárez, señores, escuchen lo que pasó, cómo me duele en el alma escribir esta canción, de una mujer tan cobarde, que a su hijo mandó con Dios”, se escuchó una y otra vez en la primera estrofa del corrido, que dejó sin palabras a familiares y presentes, consternados por la pena y la impotencia.
Pero Eithan, de 18 meses, no murió sin ser amado. Por el contrario, su abuela paterna, Mariel Acosta, quien pidió respeto por la situación que atraviesa la familia, recordó que el cariño y los cuidados que le brindó durante el periodo en que el menor estuvo a su cargo hicieron que el niño pensara que ella era su mamá.
Antes de que el pequeño ataúd blanco fuera depositado en su tumba, se dirigió a los presentes: “Quiero dar gracias a Dios porque me dio la dicha de tenerlo como madre por 28 días. Yo lo cuidé por 28 días y él pensaba que yo era su mamá; me agarraba con sus manitas y para mí fue un privilegio que Dios me diera esa dicha”.
Y concluyó con la frase: “Les quiero dar gracias a todos por estar aquí; no juzguen por juzgar y no hablen por hablar. Cada quien cargue sus culpas, y eso es lo único que les puedo decir”.
En ese momento, personal de Funerales Ríos, empresa que brindó de manera gratuita los servicios funerarios para el pequeño Eithan, se aprestó a depositar los restos en la tumba.
Sus abuelos fueron los primeros en despedirlo. Ella, con un clavel blanco y un puño de tierra que arrojó con gran pesar sobre el féretro de su nieto. Él, con una frase de despedida y un agradecimiento a todos quienes los acompañaron en un momento de tanto dolor.
Luego, tías, tíos, primos y amigos; todos arrojaron una flor y tierra al féretro, mientras los acordes de un grupo musical dejaban escuchar “Te vas, ángel mío”.
Minutos antes de la una de la tarde, familiares y amigos soltaron globos blancos y, a una sola voz, dijeron: “Vuela alto, Eithan”.
Poco a poco, familiares y acompañantes comenzaron a retirarse del panteón, aún con el dolor por la ausencia de Eithan, pero reconfortados por las palabras del corrido, que se escuchó una vez más en el lugar.
“Hoy vuela un angelito, hoy vuela Eithan con Dios, hoy brilla como un lucero, allá donde no hay dolor. Dios dará el veredicto de lo que Eithan pasó (…), es un angelito más que ya está descansando; Dios lo tenga en la gloria, que lo cubra con su manto”.
