
La posible llegada del gusano barrenador a Chihuahua mantiene en alerta a los productores pecuarios de la región sur del estado, quienes reconocen que esta amenaza sanitaria representará mayores costos, más trabajo y un riesgo permanente para los hatos, en un momento en el que el mercado ganadero atraviesa por una de sus etapas más complicadas, así lo dio a conocer Tranquilino Payán, representante de la Asociación Ganadera Local de Parral ante la Unión Ganadera Regional de Chihuahua . No obstante, aseguraron que enfrentarán el reto con determinación, “tomando el toro por los cuernos”, como históricamente lo ha hecho el sector.
Tranquilino Payán explicó que entre los productores existe un temor evidente luego de confirmarse el segundo caso en Santa María del Oro, cada vez más cercano a Chihuahua, situación que obliga a extremar las medidas preventivas para evitar la propagación de la plaga.
Indicó que este miércoles se desarrollará una reunión de capacitación convocada por el gobierno del estado y el Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria, donde se brindará información a los ganaderos sobre las acciones que deberán implementar para reducir al máximo el impacto del gusano barrenador y mantener protegido el estatus sanitario del estado.
Payán señaló que la presencia de esta plaga obligará a los productores a modificar su forma de trabajar, ya que deberán revisar constantemente a los animales, atender cualquier herida de inmediato y realizar inspecciones mucho más minuciosas, debido a que la amenaza no siempre es visible a simple vista.
Asimismo, reconoció que uno de los principales problemas será la falta de mano de obra en los ranchos, pues actualmente muchos trabajan con apenas uno o dos vaqueros, a diferencia de décadas anteriores cuando existía mayor disponibilidad de personal para recorrer diariamente los potreros. Esta situación incrementará la carga laboral y hará indispensable contratar más trabajadores.
El representante ganadero añadió que también será necesario invertir en medicamentos, baños garrapaticidas, desparasitantes internos y externos, ivermectinas, rascaderos y otras herramientas de prevención, lo que significará una fuerte erogación económica para los productores, quienes además deberán dedicar más tiempo y atención al manejo de sus animales.
Pese al complicado panorama, Tranquilino Payán aseguró que el sector está acostumbrado a enfrentar las adversidades y confió en que las nuevas tecnologías, las técnicas de manejo actuales y la próxima producción masiva de mosca estéril permitirán contener el avance del gusano barrenador. “El mercado no está en su mejor momento, por no decir que en el peor, pero ni modo; de esto vivimos y hay que agarrar el toro por los cuernos”, expresó.

