
Recién aterrizada en la ciudad que la vio nacer, Carmen Cassandra, mejor conocida como KOKÔ CECÊ, nos dio unos minutos de su tiempo para compartir algo de su ya reconocida trayectoria musical.Con más de 12 años en la Ciudad de México para abrirse paso con su proyecto, y ya con varios sencillos y su primer álbum bajo el brazo, el cual contiene 13 temas de su autoría, regresa a Juárez por un tiempo para conectar con la gente que dejó tiempo atrás y presentar ‘Universa’ el cual ya puedes escuchar en diversas plataformas.La compositora nos habla de sus comienzos, sus influencias, desafíos y hasta que mensaje busca dar con sus canciones.
¿Quién es Kokô Cecê y de dónde sale tu nombre artístico?KOKÔ CECÊ es mi alter ego. Nace de un apodo que tengo desde niña: ‘Cece’, que viene de mis iniciales, Carmen Cassandra. Con el tiempo ese nombre evolucionó hasta convertirse en KOKÔ CECÊ. Es el universo en el que compongo, produzco, dirijo y desarrollo toda la parte artística de mi proyecto. Carmen vive la experiencia; KOKÔ CECÊ la convierte en arte.
¿Qué fue lo que te hizo iniciar en la música?La música siempre fue mi refugio. Soy una persona dentro del espectro autista y crecí en una familia de 12 hermanos, en una casa de dos habitaciones y una sala. Para mí era un entorno de mucha sobreestimulación: siempre había ruido, gente hablando, movimiento… y la música era el único lugar donde encontraba paz.Me pasaba horas viendo MTV, Bandamax y esperando los conteos musicales en la televisión abierta. También me fascinaban las novelas infantiles. Lo más curioso es que nunca me importó el género. En mi casa se escuchaba mucho hip hop y rock, pero yo no estaba peleada con nada. Me fascinaba descubrir música nueva. Podía emocionarme igual con una banda de rock, un grupo norteño, una canción pop o un video musical completamente diferente al anterior. Yo consumía todo con la misma curiosidad.No solo escuchaba las canciones; observaba los videos, la fotografía, el vestuario, las historias, las coreografías y la manera en la que cada artista construía su propio universo. Sin darme cuenta, estaba aprendiendo que el arte podía hablar muchos idiomas distintos.Hoy entiendo que ahí nació KOKÔ CECÊ. Antes de saber que quería dedicarme a la música, ya estaba absorbiendo todas esas formas de crear. Por eso hoy no solo hago canciones, también compongo, produzco y construyo el universo creativo que las acompaña. La música primero me dio paz, y después me enseñó que el arte no tiene un solo género, tiene infinitas maneras de conectar con las personas.
Han pasado varios años desde que dejaste Ciudad Juárez, ¿hay algo que siga de la frontera en tu música?Sí, completamente. Ser de frontera está muy presente en mi música. Crecer en Juárez es crecer con el desapego muy normalizado: familias separadas, gente que se va al ‘gringo’ buscando una vida mejor, y la posibilidad de no volver a ver a alguien por mucho tiempo.Pero también está el otro lado: la calidez de la gente, el cuidado entre familias, ese ‘apapacho’ muy juarense que también te forma.Esa mezcla de distancia y cercanía es parte de cómo siento y cómo creo música.¿Qué artistas o géneros influyeron más en tu formación?Es una pregunta difícil porque mi inspiración nunca ha venido únicamente de la música. Lo que más me mueve son los conceptos y los universos que un artista es capaz de construir. Me emociona cuando una obra tiene una identidad tan fuerte que puedes reconocerla antes de escuchar una sola nota.Claro que hay músicos que me han marcado muchísimo. Juan Gabriel por su capacidad de convertir la emoción en algo universal; Natalia Lafourcade por su sensibilidad; Gorillaz porque demostró que un proyecto musical también puede ser un universo narrativo; Nathy Peluso por su libertad creativa; y Pharrell Williams por romper las barreras entre disciplinas.Pero también me inspiran artistas de otros mundos. Guillermo del Toro por la manera en que construye universos. Frida Kahlo por convertir su identidad en una obra honesta y profundamente personal. Y Remedios Varo por ese lenguaje simbólico, casi místico, que logra hacerte sentir que cada imagen es una puerta hacia otro mundo.Por eso también leo, veo cine, series, observo pintura y diseño. Todo termina alimentando mi proceso creativo. Para mí una canción no empieza con un sonido, empieza con una idea, una imagen o una emoción. Después la música le da vida.¿Cómo describirías la escena musical actual en México?México está viviendo un momento increíble. Yo diría que México ya no solo está de moda, México está marcando una etapa muy importante en la música. Y creo que apenas estamos empezando a entender lo que está pasando.Hoy hay gente haciendo música desde su cuarto que está llegando a millones de personas gracias a internet, TikTok y las redes sociales. Eso cambió por completo las reglas del juego. Ya no necesitas esperar a que una disquera te descubra o a que alguien te dé permiso para existir como artista. Hoy puedes construir una comunidad desde cero y demostrar quién eres con tu trabajo.Lo más bonito es que esto está pasando en todos los géneros. Desde el regional mexicano hasta el rock, el pop, el hip hop, la electrónica o los proyectos independientes. Hay una diversidad creativa impresionante y cada vez vemos más artistas mexicanos conectando con el mundo sin dejar de sonar a México.Creo que es momento de sentirnos orgullosos de nuestra cultura y de la riqueza musical que tenemos. México siempre ha tenido talento; la diferencia es que hoy el mundo por fin lo está viendo.
¿Cuál ha sido el mayor desafío que has enfrentado como mujer en la música?La verdad… hacer todo esto menstruando. Jajaja, parece un chiste, pero no lo es. Hay días en los que el cuerpo simplemente no responde igual y, aun así, el trabajo sigue. Los conciertos, los viajes, las grabaciones y las decisiones importantes no se detienen.Pero, más allá de eso, nunca me ha gustado que me definan por ser mujer. Tampoco creo en las cuotas por género. Creo en las oportunidades para quien tenga algo que decir y haga el trabajo para estar ahí. Si eres hombre, mujer, una persona trans, gay o quien seas, lo que realmente debería importar es tu talento, tu disciplina y tu propuesta.Yo no quiero que me den un espacio por ser mujer. Quiero que me lo den porque mi trabajo lo merece. Y también quiero que cualquier otra persona tenga esa misma oportunidad, sin importar quién sea.

