Quiere México sustituir fertilizantes importados

Con dos plantas de fertilizantes construyéndose con capital privado actualmente -la segunda a partir del pasado 14 de julio-, México se encamina a producir sus propios químicos agrícolas, pues el costo por importar más del 70% de ellos se volvió altamente volátil por la guerra en el Medio Oriente, emproblemando al campo.

En lugar de pretender rehabilitar plantas viejas con recursos públicos -como lo hizo Pemex-, la planta de Fermachem en Lerdo, Durango, promete aprovechar la red de gasoductos de una empresa hermana, lo que marcaría la diferencia respecto a Agronitrogenados y Fertinal, de acuerdo con expertos.Se espera que a partir del 2029 la compañía propiedad de Fermaca Global transforme gas texano en fertilizante para el mercado mexicano, utilizando tecnologías de captura de emisiones y autogeneración eléctrica, lo que sería crítico para la seguridad alimentaria ante los precios récord que registró la urea en abril pasado.Asimismo, con capital privado, operaría hacia el 2027 una planta de amoniaco a cargo de Gas y Petroquímica de Occidente en Topolobampo, Sinaloa, cuyo avance se estimó el mes pasado en un 80%.

La inversión de la planta duranguense se reportó en mil 600 millones de dólares; de la sinaloense, en mil 631 millones.Juan Carlos Anaya, director de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), explicó que México necesita impulsar su producción de fertilizantes, además de diversificar los orígenes de sus importaciones a fin de ser menos vulnerable a los disparos en los precios internacionales, sobre todo de la urea.»En un entorno de creciente volatilidad, el mercado de fertilizantes se convierte en un factor crítico para la seguridad alimentaria y la inflación agroalimentaria en México. La estrategia debe enfocarse en ampliar alternativas y fortalecer la producción interna para reducir la exposición a crisis externas», dijo el especialista.Estados Unidos, igualmente golpeado por los fertilizantes encarecidos, anunció que se encuentra en un proceso de «reshoring» y sustitución de importaciones de fertilizantes, en el que inyectará 500 millones de dólares en un programa para reconstruir la base manufacturera de los agroquímicos en su territorio.A diferencia de México, sin embargo, la Unión Americana está invirtiendo recursos públicos no para revivir infraestructura vieja, sino para edificar y ampliar plantas productoras de nitrógeno, fosfato, potasio y azufre.»Por décadas, los productores americanos estuvieron forzados a depender de proveedores extranjeros inestables para algunos de los insumos más importantes para alimentar a nuestra nación. Esta inversión ayudará a asegurar el abasto por generaciones», comentó Brooke Rollins, secretaria de Agricultura de EU.