
Los apagones de energía eléctrica que afectan la operación de los pozos e instalaciones de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) se dispararon durante el verano de este año, con cifras récord durante junio, julio y agosto dentro de la serie estadística que mantiene el organismo desde 2020.
Hasta agosto, la JMAS acumulaba alrededor de 4 mil 900 afectaciones eléctricas en lo que iba de 2026. Tan sólo en junio se registraron cerca de 970, mientras que julio rondó las 870 y agosto las 860, de acuerdo con los indicadores técnicos del organismo obtenidos mediante transparencia.
En contraste, en junio de 2025 hubo alrededor de 780 afectaciones, en julio unas 640 y en agosto cerca de 530. Esto representa aumentos aproximados de 24, 36 y 62 por ciento, respectivamente, en comparación con los mismos meses de este año.
Incluso frente a los registros más altos de los años anteriores, 2026 se colocó por encima. Junio había alcanzado alrededor de 890 afectaciones en 2024; julio, cerca de 690 ese mismo año, mientras que agosto había llegado a aproximadamente 750 tanto en 2023 como en 2024. Todos esos niveles fueron superados este año.
El repunte también se observa dentro del propio 2026. Entre enero y mayo se acumularon alrededor de 2 mil 180 afectaciones, un promedio cercano a 440 mensuales; sólo entre junio y agosto se registraron aproximadamente 2 mil 700, es decir, unas 900 por mes.
De esta manera, los últimos tres meses disponibles concentraron más afectaciones que los primeros cinco meses del año, pese a comprender un período considerablemente menor.
Los datos corresponden a interrupciones de energía que afectan la infraestructura con la que la JMAS opera el sistema de agua potable, entre ella pozos y rebombeos.
El comportamiento de este año contrasta también con el año pasado, cuando las afectaciones eléctricas habían disminuido respecto de 2024.
En todo 2025 fueron contabilizadas 4 mil 693, por lo que el registro observado hasta agosto de este año ya se encontraba alrededor de esa cifra, pese a que todavía faltaban cuatro meses para concluir el año.
Según el mismo concentrado de la JMAS, durante 2020 fueron registradas 3 mil 436 afectaciones; en 2021, 4 mil 45; en 2022, 3 mil 619; en 2023, 4 mil 360; mientras que 2024 cerró con 5 mil 313, el mayor acumulado anual de la serie hasta ese momento.
En 2025 fueron contabilizadas 4 mil 693, una reducción de 13.21 por ciento respecto de 2024, tendencia que se revirtió durante 2026.
Los efectos de las interrupciones eléctricas sobre el suministro de agua se hicieron visibles precisamente durante junio, el mes de temporada de calor, que presenta el mayor número de afectaciones en la gráfica.
El 29 de ese mes, la JMAS había recibido alrededor de 720 reportes por falta de agua en sólo cuatro días, después de que cinco pozos ubicados en el suroriente de la ciudad salieron de operación debido a interrupciones en el suministro eléctrico.Las afectaciones alcanzaron sectores como Hacienda Universidad, Hacienda de las Torres, Mezquital, Las Arecas y Florencia, donde habitantes denunciaron problemas en el abastecimiento y realizaron una protesta ante la Junta.
En ese momento, el representante del Gobierno del Estado en la Zona Norte, Carlos Ortiz Villegas, explicó que incluso una interrupción de apenas unos segundos obliga a detener el bombeo y aplicar posteriormente un protocolo para poner nuevamente en funcionamiento los equipos, por lo que el servicio de agua puede tardar horas en normalizarse.
Los apagones no solamente fueron advertidos por la JMAS. Durante la última semana de junio, habitantes de diferentes sectores de la ciudad reportaron interrupciones recurrentes del suministro eléctrico, principalmente en el suroriente.
Entre las zonas donde fueron documentadas quejas se encontraban Parajes del Sur, Parajes de San José, Praderas de los Oasis, Valle de Santiago, Horizontes del Sur, Senderos de San Isidro y Jardines de San Miguel, entre otras.
Trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) consultados entonces atribuyeron parte de las interrupciones a choques contra postes y a sobrecargas ocasionadas por conexiones irregulares a la red eléctrica.
La problemática ya había sido advertida por la JMAS desde años anteriores. En febrero de 2025, el entonces director del organismo, Sergio Nevárez Rodríguez, señaló que un solo pozo fuera de operación podía afectar el suministro de hasta 3 mil 200 familias.
También explicó que, aun cuando una interrupción eléctrica durara únicamente un minuto, la recuperación del suministro de agua podía tomar hasta dos horas debido al proceso necesario para reactivar los equipos y recuperar la presión de la red.
El documento de la JMAS no precisa las causas del incremento registrado durante este verano, cuántos pozos resultaron afectados, cuántas colonias tuvieron interrupciones o baja presión como consecuencia de las fallas eléctricas ni el volumen de agua que dejó de incorporarse a la red.
