Viviendas, comercios y obras ya utilizan agua tratada en Juárez

El uso de agua tratada dejó de ser exclusivo de la industria en Ciudad Juárez y comenzó a incorporarse a la vida cotidiana: hoy, viviendas, comercios y hasta obras de construcción recurren a este recurso para tareas que van desde regar jardines hasta compactar terracerías. El cambio, impulsado por la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), busca disminuir la presión sobre el agua potable sin comprometer la seguridad sanitaria de la población.

Karina Lourdes Cruz Terrazas, jefa del Departamento de Saneamiento de la JMAS, explicó que el suministro destinado a la ciudad proviene de la planta norte, donde recibe un tratamiento adicional para cumplir con la NOM-003, lo que la convierte en un líquido apto para contacto humano, aunque no para consumo.

“Esta agua es apta para contacto humano; sin embargo, no para consumo humano, que son cosas diferentes; es decir, en el más común de los casos, que es regar y una persona pasa y se moja, no pasa nada, no está contaminada”, afirmó. Recordó que al inicio era frecuente que la población preguntara si podría causar enfermedades, irritaciones en la piel o afectar a mascotas que bebieran de los charcos. “La respuesta es no. No habrá ninguna afectación”, subrayó.

La funcionaria detalló que la industria utiliza agua tratada para procesos de enfriamiento y tareas de limpieza que no tienen relación con alimentos. Un sector que ha incrementado su demanda es la construcción: “En las terracerías —cuando se excava, compacta y rellena— se utiliza bastante. Todo eso se hace con agua tratada”, dijo.

“Hay varios puntos en donde se puede utilizar: para enfriar, para limpieza (no alimentaria); también en donde se usa mucho y lleva bastante agua es en la construcción”.

Cruz Terrazas insistió en que es importante mantener claridad sobre su uso. Aunque el líquido no presenta riesgo si se toca o se ingiere accidentalmente, no es apto para bañarse, lavar o desinfectar alimentos. Su uso debe limitarse a actividades urbanas, de mantenimiento o industriales que no involucren consumo directo.

El agua producida por la planta norte llega “sumamente limpia” respecto a coliformes fecales y cumple con los parámetros establecidos por la norma para evitar afectaciones. Con su distribución en distintos puntos de la ciudad, la JMAS busca reforzar un esquema que permite reaprovechar el recurso sin comprometer su calidad ni la salud pública.